Sinopsis oficial:
En mitad de una fiesta, la última recepción que daba lady Windermere antes de las Pascuas, ella decide llamar a su quiromante, el señor Podgers, para que realice una demostración. Tras una serie de correctas adivinaciones, lady Windermere propone a lord Arthur Savile como el siguiente. Lord Arthur se encuentra próximo a casarse con una joven de clase alta llamada Sybil, y lady Windermere, divertida, dice desear saber cualquier cosa mala acerca de Arthur para contárselo al día siguiente a su futura esposa. Cuando el señor Podgers lee la mano de lord Arthur palidece de temor. Nadie más que Arthur nota esto y, al terminar la fiesta, le ofrece dinero a Podgers para que sea sincero con él. Tras verse tentado con el pago, este le revela lo que vio en su mano.
Impresión personal:
Esta es una historia muy corta, un relato breve, que he leído en apenas dos tardes, pero que es enormemente disfrutable.
No puedo contaros mucho más de lo que dice la sinopsis, lady Windermere, ya famosa por otra de las obras del autor, El abanico de lady Windermere, que no recuerdo si he leído hace ya tiempo, pero que acabo de adquirir en digital para comprobarlo, es la anfitriona de una serie de personajes a los que reúne en una velada en su casa.
Entre los asistentes se encuentran varios de los nobles de la alta sociedad, entre ellos lord Arthur Saville, nuestro protagonista, y también pequeños hombrecillos, como el señor Podgers, quiromántico de lady Windermere.Esta le pide a su quiromántico que le lea la mano a alguno de los asistentes, que no pueden más que admirar el talento y el acierto del susodicho. Cuando le llega el turno a lord Arthur Saville el señor Podgers se queda mudo, empalidece, y finalmente suelta una serie de tópicos que no engañan al interesado.
Mas tarde, Lord Arthur consigue hablar en privado con el quiromántico y este le cuenta el resultado de su visión. Lo que hace que nuestro lord se obsesione en el vaticinio, creando así una serie de divertidos acontecimientos.
Esta es una historia muy sarcástica, irónica y divertida, en la que vemos lo contrario de lo que ocurre en los vaticinios de los griegos. Mientras que en estos el Destino se muestra implacable con los héroes a los que les hacen una profecía y por más que intentan evitarla no hacen sino acabar cumpliéndola, Wilde pone a su protagonista en la tesitura de cumplir fielmente con su Destino y por el camino nos mostrará la superficialidad de la clase alta anglosajona.
Una historia divertida, entretenida, sarcástica e incluso encantadora, que me ha dejado con muy buen sabor de boca. Os la recomiendo. Ah! y por supuesto las ilustraciones que acompañan a esta edición hacen que la obra adquiera más intensidad,



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