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martes, 28 de octubre de 2025

El anticuario de Walter Scott

 El anticuario / Walter Scott. — Formato digital.

Esta es la novela escogida para la premisa Título que contenga todas las vocales del reto Todos los clásicos grandes y pequeños VI, versión estándar. Os comentó qué me ha parecido.

Sinopsis oficial:

En El anticuario (1816), una de las obras maestras de Walter Scott, en nueva traducción de Francisco González, Arturo Peral y Laura Salas, la imaginación romántica despliega espectacularmente todos sus personajes, paisajes y conflictos: desde imprevistas subidas de marea en una playa al borde de un acantilado hasta duelos en las ruinas de un monasterio, pasando por tesoros enterrados, cultos secretos y apariciones fantasmales. La galería de figuras es impresionante: mendigos por vocación, condes lánguidos con un espantoso secreto en su pasado, capitanes pendencieros, baronets en la ruina, nigromantes alemanes y una muchacha enamorada que cree que es su «deber» no casarse por debajo de su condición. Es ésta una novela, sin embargo, en la que no es romántico todo lo que lo parece, y en la que el humor y la lucidez brillan con genialidad.

Impresión personal:

El señor Oldbuck es un anticuario que regresa a Escocia en un carruaje. Allí coincide con un joven, el señor Lovel, con el que hace muy buenas migas. Oldbuck es, además de anticuario aficionado, un terrateniente que vive cerca de la localidad a dónde se dirige Lovel, Fairport. Durante el camino hablan de todo y nuestro anticuario queda tan encantado con el joven que le invita a visitarlo en su casa, donde vive con su hermana y su sobrina. Allí conocerá a sir Arthur, un amigo de Oldbuck con el que a veces tiene bastantes encontronazos y a su hija, Isabella Wardour. 

Nadie en el pueblo sabe quién es realmente Lovel y eso provoca la comidilla del lugar. Cuando un día Lovel salva de morir ahogados en la playa, por la repentina subida de la marea, a sir Arthur y su hija acabamos descubriendo que ambos jóvenes se conocen.

En esta historia además nos encontraremos con tesoros enterrados, dramas familiares de un conde de las cercanías, pendencias entre el sobrino del anticuario, Héctor, y Lovel; un mendigo que se dedica a esa actividad de forma voluntaria y que además se entera de todo y a todos quiere ayudar, un alemán estafador, deudas, una invasión francesa en ciernes, etc.

Todo esto aunado en una historia que en ocasiones me ha recordado un "poquito" al Quijote, cuando dejamos a un lado al protagonista y nos comienza a contar la historia del conde, me quedé pensando qué relación tenía esto con la historia, pero la tiene y ¡vaya si la tiene!

El anticuario es el personaje alrededor del cual girarán todas las tramas, se nos muestra como un hombre gruñón y misógino cuando en realidad es un personaje cariñoso que se preocupa por sus vecinos y familiares y que será el que tenga la cabeza más templada en los momentos necesarios.

Aventuras, tesoros, estafas, problemas de identidad, amores "imposibles" o no, un fantasma en la mansión familiar del anticuario... todo esto es de lo que disfrutaremos con esta lectura, de la mano magistral de Walter Scott que además demostrará una amplia cultura, hace bastantes referencias a la cultura española (habla del Quijote, de Alfonso X, Velazquez, Murillo, pero también habla de la Inquisición española y de la quema de herejes, cuando ya por la época en la que se desarrolla la historia esta había sido abolida y, como si no hubiera habido quema de brujas en Inglaterra, probablemente más que aquí... siento la disgresión, je je).

Me resultó curioso, de la forma de escribir del autor, que en ocasiones apela directamente a nosotros los lectores para mencionar un hecho y decirnos que eso lo ampliará en "el siguiente capítulo".

Los personajes son maravillosos y carismáticos, acabas cogiendo cariño al señor Olchivie, el mendigo, y al anticuario, por su extraordinaria bondad. Algo que me chocó mucho fue que al llegar al final, la resolución de los conflictos resulta un tanto brusca. Pero bueno eso no quita que disfrutes mucho con la lectura.

Os invito a conocer a estos extraordinarios personajes.









martes, 24 de mayo de 2022

La isla del tesoro de Robert Louise Stevenson

La isla del tesoro / Robert Louis Stevenson ; ilustraciones de José María Gallego ; traducción de Pallux Hernúnez. — Madrid: Reino de Cordelia, 2019. — 2ª ed. — 377, [2] p. : il., col. ; 27 cm.

Esta es la típica novela clásica, como Frankenstein y alguna otra, de la que se han visto múltiples versiones. Hoy la traigo al blog para el reto de Todos los clásicos grandes y pequeños III, en la premisa Clásico de aventuras, y con él finalizo el nivel 3 del reto.

Sinopsis oficial:

Escrita por Robert Louis Stevenson para atraer el sueño de su hijastro Samuel Lloyd Osbourne, La isla del tesoro es la novela de aventuras por excelencia, el gran libro de piratas de la historia de la literatura. Desde 1883, fecha de su primera edición, la peligrosa travesía en la goleta La Hispaniola de­l niño Jim Hawkins y el misterioso cocinero John Silver ha cautivado a lectores del mundo entero y ha atraído a los mejores ilustradores, desde Howard Pyle a Ralph Steadman. Ahora José María Gallego se enfrenta al reto de una nueva versión gráfica, en la que recrea con medio centenar de dibujos la inquietante atmósfera del relato, iluminando pasajes en los que nunca antes nadie se había detenido. Todo un alarde de exigencia y calidad siguiemdo paso a paso la nueva traducción de Pollux Hernúñez, que incluye anotaciones al texto donde se incorporan los últimos hallazgos sobre este clásico de Stevenson.

Impresión personal:

Jim Hawkins es un joven que vive con sus padres. Ellos regentan una posada, Almirante Benbow, a la que llega un viejo marinero, el capitán Flint. Este hace buenas migas con Jim y le encomienda vigilar los caminos para avisarle de la llegada de un marinero de una sola pierna.

Los meses pasan, el padre de Jim fallece y un día aparece por la posada un ciego al que conoce el capitán Flint. El encontronazo le produce un síncope y acaba muerto. Al rebuscar entre sus cosas para cobrar lo que debía en la posada, Jim y su madre encuentra un paquete envuelto. Jim se lo guarda y se lo acaba enseñando al almirante y al doctor Livesey.

Al descubrir que es el mapa que conduce a un tesoro en una isla remota, deciden armar un barco, contratar a unos marineros y lanzarse a la aventura.

Entre los marineros contratados se encuentra John Silver, el Largo, cocinero al que le falta una pierna.

A partir de aquí se sucederán una serie de aventuras para conseguir el tesoro.

La novela está bien, me ha gustado, pero no ha sido como me ha pasado con Frankenstein o, incluso, El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, del propio Stevenson. No me ha aportado nada nuevo, no me ha sorprendido, pero es entretenida y divertida.

En la magnífica edición del Reino de Cordelia, como dicen al principio, se plantearon si dejar la jerga marítima o aligerarla un poco para que no fuera tan pesada a los lectores, ellos decidieron dejarla porque era lo que el propio Stevenson había escrito y querían mantener su espíritu, pero es verdad que resulta desconcertante en algunas ocasiones, aunque no lastra la lectura, puedes pasar sobre ellas sin perder ni un ápice de la tensión.

Los personajes principales son carismáticos y están bastante bien dibujados. Se llevan la palma, por supuesto, John Silver y el doctor Lisevey. John Silver es un granuja que cae bien, es el típico superviviente, que busca en todas las ocasiones su propio beneficio.

La novela es entretenida, divertida y, por supuesto, está llena de aventuras. Jim, como joven inquieto, muchas veces va por libre. Pero, curiosamente, sus actuaciones inesperadas y espontáneas serán las que les acabarán salvando de las diversas situaciones en las que se encuentran.

En definitiva, una novela de aventuras de las de siempre, tesoros, barcos piratas, motines y demás, entretenida, divertida y alegre.