Cuentos victorianos de Navidad /
VVAA. — [Madrid] : Alianza Editorial, 2017. — 493 p.
Los que me seguís habitualmente sabéis que yo no soy mucho
de cuentos y relatos. Me da pena que sean historias cortas porque cuando me
están gustando se acaban (aunque también es una ventaja cuando no me gustan,
jeje…). Pero como últimamente estoy empezando a cogerle el gusto a autores
victorianos y de regencia, no pude evitar dejarme conquistar por este libro.
Así que ahí van mis impresiones.
Sinopsis oficial:
El extenso periodo victoriano fue, por diversas y variadas circunstancias, quien dio carta de naturaleza al " espíritu navideño " y consolidó buena parte de la imagen y el carácter que asociamos a estas festividades hoy en día. Fue, asimismo, la edad de oro del cuento de Navidad, del que dejaron muestras los más destacados autores de la época, siendo los de miedo y los de misterio los que gozaron de más aceptación. En esta recopilación antológica no falta, como es natural, Charles Dickens, y junto a los suyos se recogen también magníficos relatos de Anthony Trollope, Charlotte Riddell, Arthur Conan Doyle (uno de ellos protagonizado por Sherlock Holmes), Juliana Ewing y Wilkie Collin
Impresión personal:
En esta obra encontraremos nueve relatos de autores y autoras victorianos, todos ellos
relacionados con la Navidad. Encontraremos de todo: desde cuentos sencillos, a otros con moraleja, fantasmas y demás. Los
cuentos van a ser: La historia de los
duendes que robaron al sacristán (1836) de Charles Dickens; Los siete viajeros pobres (1854),
también de Dickens; Navidad en Thompson
Hall (1876) de Anthony Trollope; La
rama de muérdago (1861), también de Trollope; Un extraño juego navideño (1868) de Charlotte Riddell; Una nochebuena trepidante o Mi conferencia
sobre dinamita (1833) de Arthur Conan Doyle; La aventura del carbúnculo azul (1892), también de Conan Doyle; Dragones: un cuento de Nochebuena (1870)
de Juliana Ewing y La máscara robada o El
misterio de la caja de caudales (1864) de Wilkie Collins. Este último ha
sido el más largo en extensión de todos los relatos.
Bueno pues aquí encontramos
de todo, como en botica… Algunos me han gustado mucho, otros me han
parecido muy sencillotes, y los demás, pues pichi-pichá…
Empezando por los dos de Dickens debo comentar que ha sido
mi primer contacto con el autor y me ha
gustado descubrir su estilo escribiendo. En el primero de los cuentos se
aprecia más, o quizá sea porque fue el primero al que me enfrenté,
evidentemente. Me pareció un cuento muy
cortito (dicen que sirvió de inspiración para Canción de Navidad), que se
queda en la estructura y al que le podría haber sacado más jugo. (Quizá por
eso luego escribió el otro). Además se nota mucho ese “tufillo” a moraleja… Y
el segundo cuento, nos narra la historia de un viajero que cena una noche en
una especie de albergue para gente pobre, se supone que reúne en la narración la
historia que cuenta cada uno de los comensales, pero aquí solo encontramos la
del protagonista. Se aprecia el aire
victoriano en la historia, y eso no ha estado del todo mal. Pero si fuera
por estos dos cuentos no me lanzaría a leer a Dickens (algo que haré en algún
momento).
El primero de los de Trollope, Una navidad en Thompson Hall, me ha parecido muy, muy divertido, y me han dado ganas de leer más a este autor.
Es una pequeña comedia de enredos en
un retorno a casa para Navidad… Y el segundo, en cambio, me ha gustado menos.
De hecho no he llegado a entender en ningún momento la actitud de Besy, ni las
frases finales de la historia.
El cuento de
fantasmas de Charlotte Riddell me ha encantado, y creo que ha sabido
imprimirle esa atmósfera gótica e
inquietante de las historias de este tipo.
El primero de Conan Doyle, el de la dinamita, no me ha
gustado mucho. No me ha parecido mucho un cuento de Navidad,
salvo porque se da en esa época, y no consiguió engancharme. El segundo, que a
diferencia del primero sí está protagonizado por Sherlock Holmes y su fiel
Watson, me ha gustado un poco más. En él descubrimos una pequeña investigación
de ambos personajes relacionada con un pavo, un sombrero viejo y un diamante
azul…
El penúltimo cuento, Dragones:
un cuento de Nochebuena, escrito también por una mujer, nos trae una
familia un tanto peculiar que siempre están “discutiendo” y rebatiéndose unos a
otros, y cómo una noche, mejor dicho la noche de Navidad, uno de los hijos se
lleva “una lección” que le ayudara a no ser tan deslenguado… También bastante divertido y original.
Y finalmente, el más largo de todos, el de Wilkie Collins,
que me ha reconciliado, por ahora, con
el autor. Me ha gustado mucho. He
disfrutado con la forma de escribir de Collins. Utiliza un lenguaje directo, contándonos
a nosotros la historia de la máscara de la familia Wray. Al ser el más largo encontramos un cuento más desarrollado, con más intriga, malos que se dedican a
robar, y personajes buenos y entrañables que quieren hacer felices a los que
quieren.
En definitiva, para ser mi primera incursión en el mundo de
los cuentos se puede decir que el
balance es más positivo que negativo, y que puede, que vuelva a retomar
este género.