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martes, 25 de abril de 2023

Recuerdos de un jardinero inglés de Reginald Arkell

Recuerdos de un jardinero inglés / Reginal Arkell. — Formato digital.

Qué casualidad que hace poco colgué una reseña de una obra con un formato y una estructura parecida a esta. Adiós, señor Chips. Pensaréis que no es casualidad ya que podría haberme organizado las lecturas de tal forma que coincidieran, pero no, no lo hice. Fui leyendo según me apetecía y al final surgió esta feliz serendipia. Y por supuesto forma parte del reto Todos los clásicos grandes y pequeños IV en sus dos versiones: Versión libre, clásico ambientado en un lugar en el que te gustaría vivir. Y con él inicio el Nivel 3, de la versión estandar, clásico con cuatro o más palabras en el título.

Sinopsis oficial:

Si un libro es «como un jardín que se lleva en el bolsillo», éste hace realidad como ningún otro ese proverbio árabe, pues recrea la historia de uno fértil, armonioso y encantador, un verdadero vergel: narcisos, orquídeas, crisantemos, dalias y campanillas azules brotan de sus páginas, cultivadas con mano maestra por el inefable jardinero Herbert Pinnegar. El protagonista de esta maravillosa novela fue un niño solitario que siempre mostró una pasión desmedida por las flores, especialmente por las silvestres, que crecían en las orillas del viejo canal que recorría con la profesora que le transmitió todo su saber botánico. La segunda mujer en apreciar su talento será la joven Charlotte Charteris, quien le otorga el primer premio en el Concurso Anual de Flores y cambia definitivamente su destino al ofrecerle, poco después, trabajar en el jardín de su mansión. Desde la vivienda anexa, que ha habitado a lo largo de sesenta años, Pinnegar repasa su vida consagrada a velar por ese cosmos en miniatura, un genuino jardín inglés: una de las contribuciones más originales de los británicos a la cultura universal. Con Pinnegar aprendemos que la paciencia, la tenacidad y la gratitud son virtudes necesarias para quien está expuesto al rigor de las estaciones y a los esplendores fugaces, ¿acaso no querríamos un mundo en el que todos lleváramos un jardinero dentro? De sus acciones y propósitos se desprende una ética singular: en un jardín no se puede estar enfadado mucho tiempo. Publicado en 1950, sobre este clásico moderno de la literatura inglesa, rebosante de humor y ternura, se proyecta también, de forma sutil, la sombra de los pesares de una sociedad que acaba de superar una guerra y, en este sentido, la idea del jardín supondrá su contrapunto: un lugar de ensueño, una metáfora de la buena vida y una promesa de felicidad.

Impresión personal:

Herbert Pinnegan es un niño huérfano que está destinado a terminar trabajando en una granja. Pero a Hebert le gustan las plantas y las flores y al participar en un concurso de jardinería una joven dama se acabará fijando en él y le hará jardinero de su mansión.

Así Herbert va a pasar más de sesenta años trabajando en el jardín de la señora Charteris bajo su dirección. Y gracias a ella conocerá los nombres en latín de las plantas, y sus conocimientos se verán ampliacos, pero también gracias a él la joven ama disfrutará en su lugar fresas tempranas o unas bellas flores azules que la dejarán maravillada.

Como os decía antes me recuerda a Adiós, señor Chips, por esa remembranza que harán ambos personajes de su vida cuando ya están en la vejez. Porque sí, será Herbert el que nos vaya contando su historia.

Se diferencian en el ámbito en el que se circunscriben, uno en el de la educación y otro en el de la jardinería.

Herbert comenzará siendo el joven Herbert, para pasar a ser el jardinero Pinnegan, el jardinero jefe, y finalmente el Viejo Yerbas. Y junto a ese paso del tiempo veremos el transcurso de las dos guerras mundiales y cómo afectará eso al jardín que cuida, ya que se quedará él como único jardinero debido a su cojera, un impedimento para la guerra.

Las peripecias de Pinnegan serán divertidas, curiosas y entrañables, le veremos crecer, enfrentarse a sus subordinados cuando es ascendido, ser nombrado jurado en varios concursos florales y de jardinería, y cómo el declive de la señora Charteris le puede dejar sin la influencia de su benefactora.

Es una novela entrañable en la que, a diferencia del profesor Chippins que comienza siendo un hombre serio y taciturno para pasar a convertirse en un anciano respetado, querido y hasta divertido, Herbert Pinnegan comenzará siendo un joven tímido e inseguro para acabar convirtiéndose en un jardinero muy seguro, pero un tanto gruñón.

El personaje mejor caracterizado, por supuesto, es su narrador y protagonista, los demás será ejes sobre los que pivotará esta historia, junto con otro gran protagonista, por supuesto, el jardín.

Si tenéis ganas de leer algo relajado con una sonrisa en los labios esta es vuestra novela.