Hoy os traigo un clásico que me viene genial para dos retos. Uno para el reto de Todos los clásicos grandes y pequeños II, en la premisa de Clásico de aventuras. Y el otro mi propio reto de Libros rescatados en la premisa Obra olvidada. Este fue un libro que leí cuando era muy joven y del que no recordaba nada así que os contaré mis impresiones.
Impresión personal:
Esta historia comienza con el autor contándonos que está haciendo una visita a un castillo y allí les muestran una armadura con un agujero en el pecho que no sé sabe cómo se ha podido producir. Uno de las personas que está realizando la visita junto a él le cuenta que él sí sabe cómo se produjo ese agujero y le dice que fue él el que lo realizó. Como ha conseguido picar la curiosidad del autor le ofrece dejarle leer un manuscrito en el que cuenta toda la historia.
Este es el típico recurso literario de no soy yo el que se inventa esta historia sino que ocurrió de verdad y yo solo os traslado lo que otros me han dicho (ya sea oralmente o a través de un manuscrito).
La historia en cuestión es sobre nuestro personaje, un
yanqui, que por circunstancias un tanto extrañas acaba viajando al pasado, a la
corte del rey Arturo. Allí le sucederán una serie de aventuras con las que
tendrá que ir lidiando para poder sobrevivir. Nuestro personaje es muy vivo y consigue hacerse imprescindible
para el rey Arturo. Durante su estancia en Camelot, y alrededores, le veremos
realizar cambios en la sociedad con inventos y adelantos propios de su mundo. (Un detalle que me ha llamado la atención porque todas las novelas que tratan sobre viajes al pasado siempre reflejan el temor de no alterar la realidad para no alterar la historia. Aunque es verdad que esto lo resuelve bien al final). También se
enfrentará en un combate medieval, se llevará con él al rey para viajar de incógnito
por el país y muchas más aventuras que no os voy a contar.
Tengo que deciros que es verdad que no recordaba nada de lo
que leí en mi primera ocasión, pero esta lectura no es que haya hecho que la
obra me haya gustado más. Tengo varios peros que contaros.
Yo parto de que las obras, por muy de fantasía que sean,
deben tener coherencia en el mundo que nos presentan y en esta obra yo no he
encontrado mucho esa coherencia. O por lo menos a mí no me ha convencido. Por
contaros por encima y sin desvelaros nada, este personaje, del que no conocemos
el nombre hasta casi el final, sabe de todo. Vale que sea una persona del siglo
XIX, y que según nos cuentan al principio ha trabajado con un veterinario y
luego en una fábrica, creo que de armas, ya no recuerdo bien. Pero cuando se
propone llevar el desarrollo a Camelot sabe de todo: telégrafo, teléfono, cómo
funciona la electricidad, cómo desarrollar una imprenta (yo que trabajo en una
biblioteca no sé si sabría cómo desarrollar enteramente una imprenta con su
prensa y sus tipos y demás componentes).
Quiero decir que por mucho que nosotros conozcamos todos los "inventos"
innovadores de nuestro tiempo no conocemos el funcionamiento intrínseco de todos ellos.
Para comentaros otra incoherencia debo haceros un ATENCION
SPOILER
En un momento dado Arturo y nuestro personaje, el Jefe como
le llaman, son esclavizados y el Jefe consigue escapar. Bueno pues dispone de
dinero para poder comprarse un traje... ¡A ver que ha sido esclavizado, no creo
que le hayan dejado llevar dinero encima! Si hubiera tenido dinero habría
podido comprar su propia libertad, y por otro lado, nadie en su sano juicio
entiende que vendas como esclavo a alguien y no le quites todo lo que lleva
encima.
FIN DEL SPOILER
Otra de las cosas que no me han gustado, pero que entiendo
que sí entran dentro de la trama y de su coherencia es que pintan al pobre
Merlín como un envidioso, mentiroso y rencoroso. Supongo que esto es así porque
el autor pretende demostrar que en esa época eran muy inocentes e incrédulos, aceptaban las cosas sin
planteárselas siquiera. Pero después de haber leído varias obras sobre Arturo y
encontrarte un Merlín sabio y desinteresado encontrarme con este Merlín me ha
dado pena. Cosas de la empatía.
Por otro lado, y aunque entiendo que es una sátira a la sociedad medieval de la Inglaterra feudal volvemos a la idea que juzgar una época con los conocimientos de la nuestra. No se puede juzgar una época, un libro, una obra con los ojos de nuestro tiempo porque eso no es real.
Es una obra disfrutable, sí, probablemente habrá muchos de
vosotros la leeréis y os gustará. En el fondo es una sátira de las novelas de
caballeros del rey Arturo en contraposición con el siglo de la Ilustración y la
revolución, sobre todo desde el punto de vista de una estaodunidense. Pero a mí
no me ha llegado a convencer del todo.




