De Noah Gordon he leído, sobre todo, El médico, que me gustó mucho. No recuerdo si también leí las
continuaciones porque El médico lo
leí hace mucho tiempo. Así que al ver que este se desarrollaba en España me
lancé a leerlo.
Sinopsis oficial:
Impresión personal:
Josep Álvarez se
encuentra trabajando en el Languedoc francés ya que tuvo que huir de España por una serie de
acontecimientos ocurridos cuatro años atrás. Pero al recibir la noticia de que su padre ha muerto decide volver a sus
viñas de Cataluña. Al ser el segundo hijo no espera heredar la viña, ya que son
propiedades pequeñas, pero al llegar ve que su hermano ha puesto en venta el
terreno. Así que decide comprárselo y empezar su labor como viticultor.
La historia transcurre en
tiempos carlistas en pleno siglo XIX. La ambientación histórica está
bastante bien conseguida y se nota la documentación que ha tenido que reunir
para reflejar conocimientos sobre vides, variedades de uva, la filoxera, etc.
Es una historia
tranquila en la que veremos un pedacito de la historia en tiempos de Prim y
la llegada de Amadeo I de Saboya. Hay una parte, la segunda, que está dedicada
a la explicación de por qué ha tenido que huir Josep, y está más relacionada
con la Historia con mayúsculas.
Los personajes principales están muy bien dibujados, sus caracteres, personalidad, sus miedos y
dudas… Es una historia tranquila, pausada, pero no por ello aburrida. Vemos la
evolución de Josep, su relación con su hermano, su vecina Marimar, cómo se
introduce en los castellers…
Josep es un tipo
tranquilo con un secreto que le corroe las entrañas, pero que sabrá
sobrellevar bastante bien. También veremos el despuntar de la industria reflejado en el personaje de Donat, el
hermano mayor de Josep, que se irá a trabajar a una fábrica en Barcelona.
El narrador utilizado es un narrador omnisciente, que es el
que viene mejor para este tipo de novelas, ya que será el que nos contará,
desde fuera, todas aquellas cosas que serán fundamentales para conocer la
personalidad de Josep, su fuerza de voluntad y su evolución.
Me gusta que no sea un tratado viticultor, sino que hace
una mención justa y equilibrada de los cuidados que deben disfrutar este tipo
de cultivos.
En esta novela, novela
costumbrista diría yo, encontramos que todos los palos que toca son leves
pero dejan un poso. Hay un poco de romance, tranquilo y sin cursilerías,
historia, agricultura, cultura del vino, los inicios de la industria, etc.
Es una historia para
paladear, como el vino, en la que el autor quiere reflejar el amor que
tiene a este país.





