Todos los veranos del mundo / Mónica Gutiérrez Artero. — Versión Kindle.
Este
es el único libro de Mónica que no había leído hasta ahora. Y es que, como le
confesé a ella, estoy tan acostumbrada a que sus libros se desarrollen en
invierno que enfrentarme a uno cuyo desarrollo es en verano me daba un tanto de
miedo. Pero al final…
Sinopsis oficial:
Helena no sabe cómo sobreviven las familias cuando coinciden todos sus miembros bajo el mismo techo, pero está a punto de averiguarlo.Helena, decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos sus veranos de infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido de vista durante muchos años, y la vida en el pueblo deja de ser tranquila.
Quizás sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.
Impresión
personal:
Helena vuelve a Serralles, el pueblo de su infancia y juventud, para casarse. Hace un par de años que no va por ahí, desde la muerte de su padre. Y a su llegada se encontrará el pueblo muy cambiado. Una nueva librería que le recuerda a Hobbiton, un vikingo regentando una tienda de flores, su madre y el nuevo negocio que ha montado… y su mejor amigo de la infancia y juventud, Marc. Ese hombre que la conocía tan bien y que pretendía hacerle volar…
No
sé por qué dudé tanto de que Mónica no supiera ambientar sus novelas en verano
tan bien como en el invierno, pero me ha demostrado que estaba totalmente
equivocada. He sentido el calor
abrasador del sol de finales de agosto, he disfrutado con el fresquito que
inunda los atardeceres, los paseos por el campo, las vides, y esas tardes
llenas de jazmín en la terraza de su madre.
Mónica
tiene un estilo totalmente
identificativo que seguro que si leyeras una novela sin saber que es de
ella acabarías relacionándolo. Un lenguaje
poético, onírico, con personajes feéricos
que se pierden y tratan de encontrarse a sí mismos que no puedes dejar de
apreciar.
En esta ocasión Helena está un poco perdida. Vuelve a casa para casarse pero no siente un gran entusiasmo por la idea, sus hermanos se preocupan por ella y tratan de “abrirle la mente”. Los nuevos habitantes de Serralles será un remanso de paz para Helena que volverá a descubrirse entre tardes de té y conversaciones en una librería o caminando por los bosques con su sobrina, o implicándose en la vida del pueblo mucho más de lo que ella misma habría sospechado.
Y
por supuesto, las referencias literarias
que siempre impregnan las novelas de esta autora. Referencias a libros, a
autores y a citas literarias que nos descubren el gran conocimiento de Mónica
en este ámbito.
En
definitiva, una novela deliciosa, dulce,
aromática, con personajes entrañables, que te hacen sentir uno más de la
familia. ¿Quién no quisiera pasar las vacaciones en esa masía de Serralles?









