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viernes, 31 de julio de 2020

84, Charing Cross Road de Helene Haff

84, Charing Croos Road / Helene Haff. — Versión Kindle.

Me apetecía muchísimo leer este libro y lo pensaba hacer a principios de años. Pero justo vino MH de Las Inquilinas de Netherfield para proponernos un reto, gran reto, de clásicos. Al ver que este me cuadraba perfectamente en la premisa de Clásico epistolar decidí posponerlo y ahora os lo traigo para cumplirmentar esa premisa.


Sinopsis oficial:
En octubre de 1949, Helene Hanff, una joven escritora desconocida, envía una carta desde Nueva York a Marks & Co., la librería situada en el 84 de Charing Cross Road, en Londres. Apasionada, maniática, extravagante y muchas veces sin un duro, la señorita Hanff le reclama al librero Frank Doel volúmenes poco menos que inencontrables que apaciguarán su insaciable sed de descubrimientos. Veinte años más tarde, continúan escribiéndose, y la familiaridad se ha convertido en una intimidad casi amorosa. Esta correspondencia excéntrica y llena de encanto es una pequeña joya que evoca, con infinita delicadeza, el lugar que ocupan en nuestra vida los libros... y las librerías. 84, Charing Cross Road pasó casi inadvertido en el momento de su publicación, pero desde la década de los setenta se ha convertido en un verdadero libro de culto a ambos lados del Atlántico.

Impresión personal:

Helene Haff es una escritora autodidacta, con poco éxito, que quiere adquirir obras de segunda mano en buen estado. Un día ve un anuncio de una librería de Inglaterra y decide escribirles una primera carta con una petición. A partir de aquí veremos una relación epistolar de veinte años con el librero que la atendió en primer lugar, Frank Doel, y también con algunas otros empleados de la librería.

La novela está basada en un hecho real, y las cartas son la correspondencia verdadera de Helene con Frank. Las cartas son deliciosas. Al principio formales y centradas en las obras que quiere adquirir y más tarde con aportaciones más personales y envío de paquetes de comida y provisiones que no tiene en Inglaterra debido al racionamiento.

Helene es, en ocasiones, bromista y sardónica y las contestaciones de Frank, aunque varían un tanto según avanza su relación, siempre serán más serías y formales. Muy británicas. Helene se ganará el afecto de todos los empleados de la librería.

Ha sido una delicia leer esta obra, que no debe ser muy amplia (yo la he leído en el kindle y no sé cuántas páginas tiene realmente), pero que me ha durado un solo día.

Helene habla de libros, pero también habla de sus problemas de trabajo, de su nueva búsqueda de piso, de su viaje a Inglaterra, siempre relegado por problemas económicos... Y todo ello en  una correspondencia ingeniosa, deliciosa y con mucho encanto.

Para comentaros todas mis impresiones tengo que hacer un pequeño SPOILER

Me ha conmovido profundamente ver que al final la pobre Helene no llega a conocer a Frank ni la librería ya que para cuando puede viajar, uno está muerto y la otra desaparecida. Es un final muy triste para una relación tan prolongada... También es una pena que la pobre Helene acabara muriendo caso en la indigencia.

FIN DEL SPOILER

En definitiva, una obra breve, pero intensa, deliciosa, y muy libresca. Yo, de hecho he tomado nota de dos recomendaciones que aparecen en las cartas de Helene



jueves, 18 de mayo de 2017

El Sr. Penunbra y su librería 24 horas abierta de Robin Sloan

El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta / Robin Sloan ; traducción Isabel Margelí. — Versión Kindle.

Estaba leyendo este libro cuando Laky convocó su mes temático de Metaliteratura, así que pensé que era totalmente apropiado para esta convocatoria. Un libro muy, muy, metaliterario. No solo porque su protagonista trabaje en una librería, que también, sino porque incluso habla de uno de los grandes impresores del siglo XVI, Aldo Manucio, y de un gran tipógrafo, Gerritszoon. Y a una le sale su vena bibliotecaria, así que, como suponéis, la novela me ha encantado.

Sinopsis oficial:

La crisis económica obliga a Clay Jannon a dejar atrás su vida como diseñador de páginas web en San Francisco y las casualidades, la curiosidad más absoluta y la habilidad de subir escaleras como si fuera un mono le llevan a empezar su nuevo trabajo en la librería permanentemente abierta del señor Penumbra. Después de unos días trabajando, Clay se da cuenta de que la librería es un lugar mucho más extravagante de lo que su nombre indica. Solo hay unos cuantos clientes, pero van continuamente y nunca compran nada. Lo que hacen es llevarse libros prestados, ejemplares misteriosos que se encuentran en los lugares más recónditos de la librería, todo de acuerdo a un trato especial que mantienen con Penumbra. Clay concluye que la tienda no es más que una tapadera para otro negocio y su curiosidad pronto le lleva a ponerse a analizar el complejo comportamiento de los clientes y a arrastrar a sus amigos para que le ayuden a descubrir qué es lo que realmente pasa en la librería. Sin embargo, cuando le llevan sus descubrimientos al Sr. Penumbra, acaban por descubrir que los secretos se extienden mucho más allá de las paredes de la librería? La librería permanentemente abierta del señor Penumbra es exactamente lo que su nombre indica: un lugar en el que entras y del que no querrás salir, un gabinete de las maravillas contemporáneo, que le dará al lector curioso una descarga de energía, sin que importe la hora del día.

Impresión personal:

Clay es un informático en paro que, a pesar de haber recibido un pequeño premio por la creación de una página web, acaba como dependiente nocturno de la librería del Sr. Penumbra. Una librería que, como su título indica, no cierra nunca. En su turno aparece muy poca gente; algún despistado, alguna de las chicas del local de al lado, un local de alterne, y sobre todo, unos clientes muy extraños que, no solo no compran nada, sino que intercambian libros de los estantes “altos” de la librería…

Clay, evidentemente, no puede evitar sentir curiosidad y acaba embarcando a sus amigos en la “investigación” de esos misteriosos clientes y los libros que toman prestados… Gracias a un pequeño programa informático descubre que tras esos préstamos hay una pauta. Y una cosa le llevará a la otra…

Ya el hecho de que la obra tenga como telón de fondo una librería a la mayoría de los lectores nos llama la atención; qué se le va a hacer, somos así. Si a ello se une además un pequeño misterio a investigar, y una trama bien creada, y muy bien construida entonces no os digo más este es vuestro libro.

Un narrador omnisciente nos llevará por todos los entresijos de la investigación de Clay. Este conocerá a personas nuevas y retomará viejas amistades que le ayudarán en su investigación.

Los personajes están muy bien perfilados, con unas características peculiares. Me gusta mucho el personaje de Penumbra, muy carismático, y el misterio que le rodea. La ambientación es inmejorable, yo creo que llegas a notar el polvo de los viejos libros de la librería.

Nos encontraremos, no solo libros, sino también tecnología. Google estará muy presente en torno a uno de los personajes, y tendrá una importancia más allá de eso.
Lo que más me ha gustado es que, aunque la búsqueda es muy trascendental, la resolución del caso es muy, muy coherente, nada extravagante y muy acorde con la novela. Clay además es un fanático de una saga de fantasía, que aportará otro punto metaliterario más a la historia.

Por ponerle una pega, que en este caso no es obra del autor, debo decir que mi versión Kindle tenía muchos fallos a la hora de cortar palabras al final de una línea. Las cortaba por donde quería, daba igual si era correcto o no; eso me ha dificultado en ocasiones la lectura. No sé si es un error de maquetación o de qué, pero debería revisarse.
En fin, que si con lo que os he contado no habéis ido corriendo a por ella, o estáis casi a punto de hacerlo, entonces es que esta no es vuestra historia.