Tartessos / Jesús Maeso de la Torre. — [Barcelona] : Edhasa,2003. — 564 p.
Bueno pues aquí estamos con mi primera
lectura para mi Reto de Libros rescatados. Este que os traigo aquí
entra en la categoría de Libro que no me ha gustado. Con esta nueva
lectura (relectura) ¿habré disfrutado de él? Ahora os lo cuento.
Sinopsis oficial:
El reinado de Argantonio (630-550 a. C.) engendró en el mundo griego arcaico un mito en el que Tartessos vino a simbolizar la felicidad y la fortuna, la riqueza y el buen gobierno y en esta etapa de la ciudad centra Jesús Maeso la acción de la novela, un impresionante fresco histórico del Mediterráneo de la época y un viaje fascinante a través de la historia.
Una intensa novela a medio camino la epopeya y el thriller histórico.
Impresión personal:
Hiarbas es un pentarca de Tartessos, encargado de los metales, y a través de él
veremos la civilización de Tartesos, el reinado de Argantonio (el
más famoso de los reyes tartessios) y sus relaciones internacionales. Hiarbas
se embarcará, además, en la búsqueda de la desaparecida sibila del templo del
dios.
Cuando leí esta novela hará unos diez
años o más no me gustó porque me parecía que el autor utilizaba un lenguaje
muy recargado. De hecho
recuerdo perfectamente la gracia que me hacía que utilizara la palabra
"exornar" para "adornar"; su reiteración me resultó
llamativa. No recordaba mucho más de él salvo esa sensación de que no me
resultó grata su lectura.
Bueno pues en esta nueva lectura tengo
que deciros que, efectivamente, su lectura no me ha gustado nada.
De hecho me alegro muchísimo de haber puesto esa pequeña cláusula en el reto de
que si no podíamos con él lo podíamos dejar si llegamos al tercio de su
lectura. Bueno pues de las 564 páginas que tiene yo tenía que llegar a la 190,
y me ha costado Dios y ayuda llegar a ella. De verdad que ha sido un sufrimiento
horroroso.
¿Por qué?, os preguntaréis. Bueno, pues
os lo cuento. Maeso de la Torre utiliza un lenguaje muy, muy recargado,
barroco, pomposo y abigarrado. Y sí, le entendía perfectamente, pero me
parece que el lenguaje ha sido excesivo. Y mira que podría cuadrar
perfectamente en los diálogos de los personajes, que al ser de época antigua
podrían tener este tipo de habla, pero es que lo utiliza en toda la narración y
de tan recargado que es hasta se te olvida qué estás leyendo.
A todo esto se le une que hace un
uso excesivo, no, excesivo no, descomunal, exorbitante, de las descripciones.
De cada tres párrafos, dos son descripciones. Lo describe todo: los vestuarios
de los personajes, el contenido de la bodega de los barcos, las fiestas, las
habitaciones, los metales, las relaciones personales... En fin, de verdad que
podría haber hecho esta novela en menos páginas. De hecho en el primer
tercio de la novela (y el único al que he llegado leyendo) no
ocurre casi nada. Conocemos a los personajes principales: Hiarbas, Milo (un
gadirita fenicio), la sibila o profetisa Anae, al rey Argantonio... y poco más.
Justo cuando llegas a la página 190 es cuando acontece la desaparición de la
sibila. Como parecía que empezaba a ser interesante, decidí seguir un poco más,
pero llegué a la página 202 y no pude más. Me daba igual qué le pasaba a la
profetisa, no podía aguantar ese tormento.
Y sí, es verdad que la documentación que
hay detrás de la novela ha debido ser intensa y exhaustiva, pero los autores
deben saber dosificar toda esa información y no soltarla así como así, por muy
bien escrita (para mi gusto demasiado recargada, como os dije al principio) que
esté.
En fin, que si no os importan las
descripciones extensas, intensas, infinitas y os gustan mucho las
novelas históricas podréis disfrutar de esta novela. Pero si sois como yo, y
lees y lees palabras sin encontrarles un sentido (por muy descriptiva que haya
sido la intención del autor) entonces la dejareis pasar.

