Nuestra Señora de París / Víctor Hugo ; ilustrado por Benjamin Lacombe ; traducción y notas de Carlos R. de Dampierre. — [Zaragoza] : Edelvives, D. L. 2013. — 2 v. (241 , 385 p.) ; 28 cm.

Con esta maravillosa obra ilustrada por Lacombe, os traigo una nueva reseña que viene a engrosar la lista de obras de la versión libre del reto Todos los clásicos grandes y pequeños VII, premisa libro ilustrado. Y qué maravillosas ilustraciones.
Sinopsis oficial:
La novela más famosa de Victor Hugo, verdadero icono del romanticismo, presentada en una magnífica edición ilustrada. Un relato entre el drama y la epopeya, pintoresco y poético a la vez, llevado por la extraordinaria sensibilidad parisina de su autor. Una sensibilidad compartida por el ilustrador Benjamin Lacombe, que explora en esta obra la época medieval y se deleita ofreciendo su interpretación personal de un imaginario que, en medio del bullicio y los clamores, ha forjado tres personajes de leyenda: Esmeralda, mujer fatal; Frollo, archidiácono maldito; Cuasimodo, jorobado y tuerto, de gran corazón. Y, como telón de fondo, una imponente catedral.Impresión personal:
Uyuyuy, que no me había leído yo la sinopsis esta que os traigo (tomada de la famosa página web de compras). No estoy para nada de acuerdo con lo de "Esmeralda, mujer fatal". Una mujer fatal es una mujer consciente de su belleza que se aprovecha de ella para manipular a los hombres. Y Esmeralda es una joven inocente e ingenua que no es consciente de su belleza y no la utiliza para nada. Una mujer fatal es activa y Esmeralda es una víctima de todo ello.
Nos vamos a encontrar la historia de tres personajes sobre los que sobrevuela el amor, cada uno con unas características diferentes, que están entrelazados entre sí y con otros personajes de la historia creando un tejido mucho más imbricado entre sí. Y como telón de fondo y con una importancia similar a la de los personajes, la catedral de Nuestra Señora de París.
Los primeros capítulos, y diría que casi todo el primer volumen, está dedicado a presentarnos a los personajes (Gringoire, el archidiácono Frollo, su hermano Jehan, Quasimodo, que ha sido adoptado por Frollo, Esmeralda y su cabrita Djali, el capitán Phoebus, los mendigos, etc.), pero también habrá un par de capítulos dedicados a hacernos una descripción pormenorizada de París
y la catedral. Utilizados por Víctor Hugo para concienciar a sus conciudadanos de la importancia de las obras arquitectónicas góticas que en su época estaban casi abandonadas. Reconozco que aunque al principios estos dos capítulos me gustaron por la belleza de la prosa del autor, hubo un momento en que casi, casi, me llegaron a abrumar.
Los personajes son intensos todos ellos, y las relaciones que se establecen entre ellos son, en algunos casos, enfermizas. Como os decía antes, yo veo en esta novela distintos tipos de amor: el amor puro, generoso y desinteresado que siente Quasimodo por Esmeralda, que solo mira por su bien y su felicidad; el amor obsesivo y enfermizo del archidiácono, que hace que abandone sus principios y su moral, el amor erótico y egoísta de Phoebus y el amor ingenuo e infantil que siente Esmeralda, que se ha enamorado por ser salvada por el capitán y sobre todo por la belleza de este. Con ello también apreciamos que en muchas ocasiones nos fijamos en el exterior de las personas sin mirar en su interior, y que también muchas veces, no coinciden ambos aspectos.
Como decía más arriba, los personajes son intensos, exagerados en sus sentimientos, pero será esa intensidad lo que los hará inmortales. Es una obra completa y compleja en que conoceremos todos los estratos sociales, habrá también un par de capítulos en que saldrá el rey. Y ello profundizará en la narración al hacernos apreciar esos contrastes.
La belleza de la narración de Víctor Hugo se complementa a la perfección con las preciosas ilustraciones de Benjamin Lacombe que acompañan a la perfección a la narración.
Una obra genial, ya sabéis que en casos como este siempre digo que lo que cuento aquí es mi opinión personal y no una crítica a la obra con un final dramático para la mayoría de los implicados que no debéis dejar pasar.


















