Hacía tiempo que no
traía un libro de Pratchett por esta mi casa. Así que me he puesto con la saga
de Los Magos, que es la que menos me gusta, pero aún así sigue siendo
Pratchett.
Sinopsis oficial:
Todo lo que pide es que se le concedan tres deseos: el dominio sobre todos los reinos del mundo, la mujer más bella que haya existido jamás y vivir por toda la eternidad. Vamos, lo de siempre. Solo tendría que chasquear los dedos... Si hubiera invocado al ser adecuado.
Los seguidores de Terry Pratchett llevaban años esperando este libro. Llega Eric, una divertida parodia de clásicos como Fausto, la Ilíada y La divina comedia. Una irónica visión de lo que puede ocurrir cuando se intenta gestionar el Infierno (una empresa como otra cualquiera, ¿o no?) de una manera eficiente.
Impresión personal:
Eric un demonólogo de dieciséis años convoca a un demonio de las profundidades para que le haga realidad el cumplimiento de tres deseos: ser el dueño del mundo, poseer a la mujer más hermosa y ser inmortal. Lo malo del Mundodisco es que aquí nada es lo que parece. Cuando lo que aparece ante Eric resulta ser, no un demonio, sino Rincenwind, un mago que se había quedado atrapado en las Dimensiones Mazmorra la cosa se va a complicar un poquito.
Ya sabemos que
Pratchett en estas historias del Mundodisco se dedica a versionar, tamizar y
analizar cualquier aspecto de la realidad desde su punto de vista sarcástico e
irónico. Así que, en esta novela, más corta, nos encontraremos varios temas: el
mito de Fausto, por eso aparece Fausto tachado en el título ya que será Eric el
que convoque al demonio, los diversos mundos de ultratumba (como el infierno
católico con demonios que, supuestamente atormentan con los fuegos a los
muertos, también aparecerán condenados de épocas clásicas…), la magia
relacionada con el cumplimiento de tres deseos y el origen del universo. Todo
ello, como digo, visto desde el prisma de Pratchett. Y todo ello ambientado en lugares
tan diferentes como el Imperio Azteca o la Guerra de Troya.
Ya os comentado que
la saga de Los Magos es la que menos me gusta. Es menos irónica, tiene menos crítica
social y los personajes de Los Magos, que en esta ocasión no aparecen, siempre
me parecen locos y sin sentido. Pero me he reído muchísimo con El Equipaje, ya
sabéis ese baúl con patas que apareció en las dos primeras novelas y era
propiedad del primer turista del Mundodisco y que acabó en manos de Rincenwind…
Menos mal que vino el Equipaje a animar un poco la historia.
Rincenwind segurá siendo Rincenwind, es decir, intentará huir de todas las situaciones en las que se ve metido, y en esta ocasión se verá arrastrando o acompañado por Eric, un adolescente que no tiene mucha idea de cómo funciona el mundo.
Mientras en el inframundo los demonios no están muy contentos con la nueva dirección y los nuevos métodos de tortura.
A pesar de que la
historia es más floja, Pratchett es siempre Pratchett, y las carcajadas a pleno
pulmón que he soltado con el Equipaje han merecido la pena.
No sé cómo va a
derivar esta saga, pues el pobre Rincenwind no se puede meter en más líos. Pero
me gustaría que siguiera apareciendo su compañero de madera y múltiples patas,
aunque me temo que no va a ser así.
En fin, una historia
divertida en la que Pratchett sigue mostrando la gran cultura que posee y que
nos hará reírnos a carcajadas en algún momento.







