viernes, 23 de octubre de 2026

Los relojes de Agatha Christie

Los relojes / Agatha Christie ; traducción de Ramón Margalef Llambrich. — Barcelona : Booket, 2002. — 343 p. ; 18 cm.

Esta novela la he leído con mi querida Anabel Samani, pero las dos hemos llegado a la conclusión de que no es de las mejores de Agatha. Es otra de las novelas que he leído este año para mi reto de leer a Agatha en orden cronológico de publicación, pero también porque con ella comienzo el nivel 4 del reto Todos los clásicos grandes y pequeños VII en la premisa escrito por una mujer que viviese entre dos siglos. 

Sinopsis oficial:

Un nuevo caso de Hércules Poirot. Cuando la muerte acecha, el tiempo se detiene.

En la que parece ser una mañana la mar de normal, la agencia Cavendish recibe una llamada para que envíe una secretaria a una casa que se encuentra en Wilbraham Crescent. Sin embargo, a la persona que realiza la llamada se le pasa por alto un no pequeño detalle: la joven Sheila Webb va a encontrar el cadáver de un hombre en el salón.

¿Quién ha llamado a la agencia? ¿Quién es el hombre asesinado? ¿Por qué hay relojes que la propietaria de la casa no reconoce por todas partes? Y lo más desconcertante de todo, ¿por qué todos los relojes marcan las 4:13?

Las pequeñas células grises de Hércules Poirot deberán encontrar la solución.

Impresión personal:

Shelia Webb trabaja como taquimecanógrafa en la agencia Cavendish. Cuando llega de desayunar su jefa, Miss Martindale, le comunica que tiene que ir a una casa en Wilbraham Crescent, entrar si no la atienden al llamar y esperar a que venga la dueña que ha pedido expresamente que sea ella la que vaya.

Cuando Sheila llega a la casa y cumple con las órdenes recibidas al entrar en el salón donde debe esperar encuentra a un hombre muerto. Ante eso sale corriendo de miedo y tropieza con un joven, Colin Lamb, al que le cuenta lo sucedido y él se hace cargo de la situación.

Cuando llega la policía y la dueña de la casa, Miss Pembard una mujer ciega, se encuentran con que en el salón hay cuatro relojes más de los que debería haber, todos ellos marcando las 4:13, que no pertenecen a Miss Pembard. El inspector Hardcastle, amigo de Colin además, se hará cargo de la investigación.

Como ocurre en las últimas novelas de Agatha Poirot va a aparecer poquísimo. Su primera aparición no acurre hasta el capítulo diecisiete, creo, porque Colin va a verle, ya que también es amigo de Poirot, y le cuenta lo sucedido. Y después de eso volverá a aparecer en dos ocasiones más, una de ellas para dar con la solución del caso. 

El hecho de leerlos en orden cronológico es lo que hace que veamos cómo en las últimas historias Agatha va dejando de lado a un detective al que ya tenía manía desde hacía mucho tiempo.

Los responsables de interrogar a los testigos comprobar coartadas y demás serán, por tanto, el inspector Hardcastle y Colin. Y este retará a nuestro famoso detective a resolver el caso sin moverse del sofá, como siempre ha presumido que se puede hacer.

La historia se mezclará también con cierta trama de espionaje que hace que tus suposiciones vayan por diferentes caminos.

En esta ocasión, aunque puedes llegar a descubrir, más o menos, quién es el asesin@ no ocurre lo mismo con el móvil. Y es que Agatha, para mi gusto, hace un poco de trampa en este caso, ya que no eres capaz de saber cuál es porque el único dato que nos lo puede proporcionar es tan nimio y está tan imbricado con otros datos más jugosos que no eres capaz de apreciarlo.

Y en esta ocasión sí que tengo bastantes cosas curiosas que contar. Empezando, por ejemplo, con que Miss Martindale tiene una foto dedicada de Ariadne Oliver en su despacho (la empresa también pasa a máquina los manuscritos de escritores). Se llega a mencionar el Mercado Común (origen de la Unión Europea) lo que nos muestra que Agatha sigue interesada por lo que sucede en su época. También me sorprendió ver que Agatha comenta, recordad que esto lo escribió en los años sesenta, que los jóvenes son alborotadores, gritones, etc. Y es que parece que eso es algo que no cambia con las diferentes generaciones. También llega a hablar de Schliemann, aunque no menciona su nombre, ya que habla del descubridor de Troya.

Y finalmente, y con esto Agatha enlaza con lo de sus primeras novelas, Colin está hablando con Poirot sobre su padre, que es quien era amigo de Poirot (por lo que dice de él, me gustaría pensar que es el coronel Race). Y le dice que se está dedicando a la horticultura. Poirot le comenta a Colin que él también se retiró a cultivar calabazas, pero que ya no se ocupa de ellas.

Y ya en plan metaliterario, Poirot, que está aburrido, le dice a Colin que se está dedicando a leer las novelas de detectives. Me resulta curioso que traduzcan el nombre de Arséne Lupin y pongan Arsenio, me recuerda a las ediciones de Molino. Y también se llega a mencionar El misterio del cuarto amarillo. Esta vez sí que ha habido bastantes curiosidades.

Finalizando la reseña retomo lo que dije al principio. Esta es una historia más lenta, más sosa, con menos garra que otras de la autora, pero desde luego siempre merece leer todo lo que escribió esta mujer.

Y como os digo siempre, después de los gatos, van spoilers.




Año de publicación: 1963

Narrador: Omnisciente y parte de la narración corre a cuenta de Colin

Detective: Poirot, porque aparece un poco, pero realmente serían el inspector Hardcastle y Colin

Víctima/s: Rober Curry, Edna Bret y Merlina Rival

Asesino/s: el matrinio Lamb ayudado por Miss Martindale, hermana de la señora Lamb

Móvil: la primera señora Lamb recibe una herencia de un pariente canadiense, pero como murió muy pronto y Lamb se casó por segunda vez engañan para hacer creer que es la misma mujer y cuando un conocido quiere ir a verles deben matarle para que no pueda contar que no es la mujer que debía recibir la herencia. Edna muere porque sabe algo que puede incriminar a Miss Martindale y Merlina algo parecido.

Modus operandi: Rober (que no se llama así realmente) apuñadado, Edna estrangulada y Merlina apuñalada.

Coartada: Nadie puede relacionar el cadáver con los Lamb al dejar el muerto en casa de Miss Pembard y quitarle cualquier identificación

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