Dinero a mansalva / Terry Pratchett. — Formato digital.
Pues ya voy acabando este magnífico mundo y me van quedando menos, pero bueno sigo teniendo todavía unos cuantos. Mi querida Anabel me propuso leer con ella esta segunda historia de Húmero von Mustachen y me apunté enseguida.
Sinopsis oficial:
En esta trigésimo sexta entrega de la serie de fantasía de culto «Mundodisco», Terry Pratchett nos recuerda que el dinero es el motor del mundo siempre, incluso cuando el mundo es plano y se sostiene sobre cuatro elefantes subidos en una tortuga gigante.Se acaba de «liberar» -ejem- una importantísima vacante para dirigir, al tiempo, la casa de la moneda de Ankh-Morpork y el banco más importante de la ciudad. Y ¿quién mejor para ocuparla que Húmedo von Mustachen, ex delincuente y gran artista de las estafas, de encanto legendario? Es una oferta que no puede rechazarse. Sobre todo cuando la hace el despiadado tirano de la metrópoli, lord Vetinari.
Es una suerte que Húmedo necesite distraerse de su rutina de funcionario. Imposible aburrirse cuando tiene que hacerse cargo de la reforma de unas prácticas bancarias centenarias, por no hablar de los empleados viciados, un cajero jefe posiblemente vampírico y un presidente que hay que pasear cada día. Y menos mal que es un superviviente nato, porque su turbulento pasado está a punto de salir a la luz y el Gremio de Asesinos no tardará en dar con él... Ah, y además un mago de trescientos años persigue a su novia...
Húmedo está haciendo enemigos por doquier, cuando lo que debería estar haciendo es... ¡dinero a mansalva!
Impresión personal:
Húmedo, actual jefe de la Oficina de Correos, recibe el encargo por parte de lord Vetinari de hacerse cargo del Banco de Ankh-Morpok. Como conoce a Vetinari sabe que el encargo es un "regalo envenenado". Por ello decide pensárselo, pero aún así le llevan a visitar el Banco y a conocer a su actual presidenta: Cuchi Espléndio, viuda del anterior presidente con la que acaba teniendo una entrevista. La familia Espléndido es para darle de comer aparte y Cuchi, que los conoce, decide dejarlos fuera de su testamento. Así pues, la cosa queda así, el presidente será su perro Don Tiquismiquis y el que sea el amo del perro se encargará de "cumplir" sus órdenes. Y este, por supuesto es nuestro querido Húmedo, en el que Cuchi ha reconocido al pillo que es.
Por otro lado, la señorita Buencorazón novia de Húmedo ha acudido al reino de los enanos donde ha encontrado unos cuántos golems enterrados en sus minas. Ella que es la presidenta de la Federación de Golems de Ankh-Morpork no puede evitar ir a "rescatarlos".
Bueno tengo que deciros que me ha gustado menos que el anterior, Cartas en el asunto, y además la primera parte está mejor que la segunda. Me ha parecido menos ácido, menos sarcástico que el otro y aunque se sigue observando la crítica solapada que es marca de Pratchett, en este caso al sistema económico mundial basado en el oro, la historia tiene menos chispa. Se sigue apreciando esa visión transversal de Pratchett a la hora de explicarnos cómo funciona el mundo.
Húmedo comienza pensar en cómo mejorar la gestión del Banco y de la Casa de la Moneda y se le ocurre la idea de crear dinero en papel, más práctico y fácil de llevar. También comienza a plantear el que todo el mundo pueda abrir una cuenta corriente aunque sea con cinco dólares, con ello demuestra visión de futuro. La gente dejará de guardar el dinero en el calcetín o debajo del colchón.
Al desarrollarse la historia en la ciudad de Ankh-Morpok saldrán personajes de otros arcos, como Angua, Fred Colon y Nobbs, Zanahoria y Vimes de La Guardia, o la Universidad Invisible del arco de los magos. Aunque su participación sea testimonial. Pero el que destaca, por supuesto, es Vetinari, personaje que cada vez me gusta más. Además, hay una pequeñísima trama que tendrá relación con uno de los Espléndidos que pretende sustituir a Vetinari, que aportará cierta gracia.
En definitiva, aunque sea una de las obras que destaque menos que las otras siempre es un placer leer a Terry Pratchett. Su visión del mundo siempre me deja maravillada.

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