Esta novela la descubrí en el
blog de Mónica Gutiérrez, Serendipia.
Es una novela muy cozy, como dice ella. Es tipo Agatha Christie de
asesinatos en la clase alta, sin morbo, ni gore, con gente amable y educada...
En definitiva, una novela dulce.
Sinopsis oficial:
La muerte del patriarca Gregory altera la aparente tranquilidad en la elegante mansión de los Matthews. Si la avara tía Harriet no duda de que la causa fue la opulenta cena a base de pato asado y el mejor scotch, la imperiosa Gertrude exige una autopsia. Así pues, en medio de un cruce de acusaciones más o menos veladas, los exámenes confirmarán lo peor: ¡veneno! Y aunque los miembros de la familia parecen dispuestos a colaborar con el comisario Hannasyde, cada nueva pista no hace si no confirmar que todos tenían motivos para matar al «pobre» Gregory. Primera entrega de la serie de suspense de Georgette Heyer ambientada en los años treinta. El humor cáustico, los diálogos chispeantes y la viveza de unos personajes moldeados con maestría caracterizan estas novelas que han deleitado a varias generaciones de lectores y recabado múltiples elogios de críticos como el famoso Jacques Barzun, que incluyó a Heyer en el panteón de las mejores escritoras de misterio inglesas.
Impresión personal:
Gregory Matthews ha muerto.
El doctor Fielding, prometido de su sobrina, certifica muerte natural, pero la hermana mayor de Gregory, Gretrude, no está conforme y pide que
le hagan la autopsia. Cuando esta revela envenenamiento se empezarán a destapar
las diferencias y desavenencias de la
familia.
El heredero de Gregory es su
sobrino mayor, Randall, un tipo sarcástico al que su familia no tiene mucho
aprecio, pero que no estaba en la casa en el momento del fallecimiento. Los
demás habitantes de la casa son: otra hermana del muerto, Harriet; Zoe, cuñada
del fallecido y madre de Stella y Guy; y por supuesto el doctor Fielding, que
como decía al principio es el prometido de Stella.
Esta es una novela policiaca,
amable, y de seguir las pistas para encontrar al culpable. La trama y la intriga están aseguradas. Los personajes son la clave
de estas historias, en que no hay mucha sangre ni ningún tipo de morbosidad.
Son unos personajes carismáticos, todos ellos, cada uno con su peculiar
carácter, que provocan unos buenos y
entretenidos diálogos, sobre todo cuando aparece Randall. Un personaje que parece creado para que caiga mal, de
hecho cae mal a todo el mundo, pero que a mí me encantó desde el principio. Es
verdad que si tuviera que aguantarlo personalmente sería otro cantar, jeje…
La investigación corre a
cargo de inspector Hannesdaye, que va desvelando ciertas pistas aunque no será
él el que dé con la resolución del caso, pero eso no le quita mérito.
La narración corre a cargo de
un narrador omnisciente, que es el ideal para este tipo de obras ya que así no
nos perdemos ninguna pista.
Es una novela encantadora, dentro del hecho de que se investigue un
asesinato, que sabe mantener el interés y la intriga. La resolución final llega
a sorprender como se pretende (esta vez he llegado a acertar en la forma
material en que se realiza el asesinato aunque no supe descubrir quién era el
asesino…).
En definitiva, una muy buena
novela policiaca con unos personajes interesantes, que deja un buen sabor de
boca después de su lectura.






















