Inocencia trágica / Agatha Christie ; Stella del Cal. — [Barcelona] : Molino, D. L. 1998. — 239 páginas ; 18 cm. — (Selecciones Biblioteca de Oro; 277).
De vuelta con mi querida Agatha hoy os traigo una novela que tengo en casa que incrementa las lecturas de mi reto personal de leer a Agatha Christie en orden cronológico, pero de la que no recordaba casi nada. Además, en esta ocasión, no aparecerá ninguno de sus conocidos detectives.
Sinopsis oficial:
Dos años después todo quedará en entredicho cuando los Argyle reciben la visita del doctor Arthur Calgary, un desconocido que afirma que Jack no cometió el asesinato; sin embargo, su coartada llega demasiado tarde, ya que el chico murió en prisión. Aun así, el caso se reabre para buscar al verdadero culpable, y nadie está libre de sospecha.
Impresión personal:
El doctor Calgary acude a casa de los Argyle a comunicarles, lo que él cree, una buena noticia. Cuando Jacko, uno de los hijos adoptivos de Leo y Rachel Argyle, fue acusado del asesinato premeditado de su madre para robarle (encontraron el dinero en su poder) y él proclamaba su inocencia aduciendo que durante el momento de la muerte él estaba haciendo autostop, no mentía, él, Calgary, era su coartada. Una serie de desafortunadas circunstancias impidieron que se enterara de la situación y solo ahora, dos años después, podía venir a contarlo aunque fuera tarde para Jacko, porque había muerte de gripe en la cárcel.
Se sorprende al ver que la familia no se toma la noticia con tan buena disposición como él se esperaba ya que no era consciente de la repercusión de la misma hasta que Hester, otra de las hijas adoptivas, son cinco, le dice que le preocupan los inocentes. Es entonces cuando se da cuenta de que el hecho de exculpar a Jacko implica que alguien de la familia sigue siendo el asesino, ya que por las circunstancias de la muerte no podía ser un extraño. Además Jack era el cabeza de turco ideal por sus malas decisiones en la vida, era, por así decir, la oveja negra.
Así pues nos encontramos con los siguientes sospechosos: Leo, el marido frustrado por la arrolladora presencia de su mujer que decide todo lo que hay que hacer, dueña de la fortuna que les permite vivir cómodamente; Mary, la hija mayor (la primera en ser adoptada en Nueva York), casada con un invalido, antiguo piloto en la guerra, pero al que una enfermedad le ha postrado en una silla de ruedas. Mary es una mujer fría y poco empática, que solo demuestra su intensidad en el amor hacia su marido. Michael, otro de los hijos adoptados, era uno de los muchachos desplazados durante la guerra al que su madre no reclamó cuando esta acabó. Está amargado por la intensa presencia de Rachel en su vida. Tina, una joven mestiza, que en el momento de la muerte no estaba presente en la casa y Hester, la pequeña, con un carácter débil e inseguro que no sabe lo que quiere y que actualmente está prometido al joven médico de la localidad. A todo esto hay que añadir dos personas más: Gwenda, la secretaria de Leo, que actualmente es su prometida y Kirsten, a la que llaman Kirsty, una masajista ¿sueca? (ya no recuerdo su nacionalidad) que fue contratada por la señora Argyle cuando su casa se convirtió en una especie de internado en su labor de acogimiento de los numerosos niños refugiados durante la guerra y que acabó quedándose en la casa cuando finalmente los Argyle acabaron adoptando a los pequeños que no fueron reclamados.
La señora Argyle, Rachel, era una mujer apasionada que deseaba más que nada en el mundo tener hijos y al no poder tener los propios decidió adoptar a esos niños abandonados y darles una buena vida. Pero también era una mujer muy controladora e intensa que llegaba a colmar la paciencia de quienes la rodeaban.
Por tanto, cuando Calgary suelta la bomba comienza la trama. La policía debe volver a revisar el caso e intentar descubrir al culpable a pesar de que las pruebas, después de dos años, van a ser difíciles de encontrar y los recuerdos de lo ocurrido se habrán difuminado. El encargado del caso será el inspector Huish que se volverá a reunir con los afectados, les volverá a preguntar las mismas cuestiones que en la primera ocasión y debe encontrar alguna discrepancia.
Pero también veremos cómo todo esto habrá creado una serie de recelos entre unos y otros. Asistiremos a conversaciones en las que se aprecia esta situación, revisarán lo que hicieron y lo que sintieron y esto nos servirá a los lectores para ponernos en situación.
Aunque en el índice de personajes el protagonista es el doctor Calgary este aparecerá poco en la novela. Al principio, cuando suelta la bomba y en un par de capítulos en los que se comunica con el antiguo doctor de la familia para que le cuente la historia de los Argyle, y más tarde hacia el final cuando uno de los personajes le pedirá ayuda. y él se sentirá en la necesidad de descubrir al asesino para que así los verdaderos inocentes puedan seguir en paz con sus vidas.
También descubriremos que Jacko estaba casado en secreto con una mujer a la que no había presentado a su familia y que acaba presentándose en la casa cuando Jack fue arrestado por el asesinato. Actualmente se ha vuelto a casar.
Una cosa que me llamaba muchísimo la atención durante toda la lectura es que Agatha no paraba de recalcar que los hijos no eran hijos de la familia, como si no fueran hijos verdaderos por no ser de su sangre. Algunos de ellos recordaban a su madre biológica, Michael por ejemplo, y él tampoco la consideraba como una madre, pero otros sí la consideraban así. No sé si en esa época era algo habitual ese pensamiento, pero a mí me ha resultado chocante.
La muerte ocurrió entre las siete y las siete y media de la tarde y los presentes en la casa eran: Leo, por supuesto, Gwenda que se marchó alrededor de las siete, Hester, Mary y su marido Phillip y Kirsty. Poco antes de la muerte Rachel tuvo una discusión con Jacko que le pedía dinero para salir de un entuerto y, por primera vez, Rachel decidió no dárselo para que escarmentara. Así pues todos en la casa sabía de la discusión.
Phillip, el marido inválido de Mary, aburrido por su situación decide intentar descubrir al asesino aunque no tenga intención de delatarlo, y eso, como sabéis, es muy problemático habiendo un asesino suelto.
Se podría decir que las pistas estaban presentes, sí, se podría decir eso, pero son tan tenues después de los años transcurridos que no son muy llamativas, además hay una cosa que no llega a cuadrarme del todo y os la comentaré más abajo cuando ponga los datos de la obra.
No he conseguido adivinar quién era el culpable, pero creo que en esta ocasión es un tanto difícil por lo que os comentaré más adelante. Pero debo decir que he disfrutado con su lectura como si fuera la primera y me ha gustado mucho.
Y como siempre os digo, lo que viene detrás de los gatitos en un spoiler,
Año de publicación: 1958
Narrador: Omnisciente
Protagonista: ¿el doctor Calgary? lo consideraré el protagonista porque es el que acaba resolviendo el asesinato.
Victima/s: Rachel, Phillip y un intento de asesinato contra Tina
Asesino/s: Kirsty y Jacko
Móvil: el amor pasional (Jack consigue engatusar a Kirsty y hacerle creer que está enamorado de ella, que deben matar a la madre para poder vivir juntos). Esto es lo que os comentaba en la reseña. A mí no me cuadra que una mujer que ha criado a unos niños y los ha visto crecer pueda llegar a ver a uno de ellos como un posible amor, Y al no entrar en mi cabeza no me es posible llegar a la conclusión de este resultado.
Modus operandi: a Rachel un golpe en la cabeza, a Phillip le apuñalan y también a Tina
Coartada: Para el asesinato de Rachel, el hecho de que Jack sea recogido haciendo autostop es su coartada y la que ejecuta el asesinato es Kirsty. A Jacko le sale mal la coartada cuando el doctor Calgary sufre ese accidente de coche y pierde la memoria.
Para los otros dos asesinatos no hay una coartada realmente se aprovecha del desconocimiento de quién es el asesino



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