Hacia mucho que no traiga al blog un libro de Pratchett y esta vez le ha tocado al arco de La Guardia. Caracterizado por ser más policíaco.
Sinopsis oficial:
Impresión pesonal:
En esta ocasión nos vamos a encontrar una novela mucho más seria, no hay tanto sentido del humor ni tanta ironía o sarcasmo característico de Pratchett.
Nuestro querido comandante Vimes está a punto de ser padre, pero también es el día que conmemora la Gloriosa Revolución. Muchos de sus compañeros, el sargento Colón, el cabo Nobby Nobbs, hasta el timador Escurridizo, se adornan con lilas y van al cementerio a honrar a sus siete compañeros caídos en aquella fecha, entre ellos el sargento Keel, mentor de Vimes.
Pero mientras Vimes está intentado arrestar al asesino Carcer Dun en la cima de una de las cúpulas de la Universidad Invisible, una extraña tormenta transtemporal les hace caer. Cuando Vimes despierta se encuentra con que ha retrocedido unos treinta años, justo unos cuanto días antes de la Revolución. Su intención es acudir a la Universidad Invisible para que le ayuden a regresar a su tiempo, pero es arrestado y allí se acaba enterando de la muerte del sargento Keel. Así que ahora le toca asumir el papel de Keel para que las cosas sucedan como debían haber sucedido.
Al principio me costó un poco cogerle el tranquillo, pero una vez entra en materia te acabas involucrando en la historia. Es muy curioso ver a los personajes que ya conoces de jóvenes y cómo eran al principio de La Guardia de Noche. Incluso Vimes coincidirá consigo mismo en su versión más joven y más inocente (es extraño ver a Sam Vimes tan, tan inocente). Veremos también la versión joven de Vetinari y sus inicios en un gremio muy concreto, que no os voy a desvelar. Todo resulta un tanto chocante, pero que al terminar la lectura te da la clave para entender algunas rasgos de los personajes.
Como os decía al principio es una novela más seria, no nos vamos a encontrar esas maravillosas conversaciones inteligentes y satíricas entre Vimes y Vetinari que a mi me encantan. Veremos a un comandante Vimes, cansado, con la perspectiva de su futuro en un pasado corrupto, intentando que la gente buena, aunque laxa en sus conductas, siga siendo buena y mantengan unos buenos principios.
Anhk-Morpok en el pasado es una ciudad con toques de queda por la noche con un patricio, lord Winder malvado y con muy pocos principios, mucho más oscura y peligrosa que en la época de Vetinari, vamos que te das cuenta de que Vetinari es un santo en comparación.
Me gusta mucho el final, cómo cierra el círculo cuando llega a su presente y comprendes muchas de las cosas que han ocurrido tanto al inicio de su presente como en el pasado que hemos presenciado. Vetinari y él tendrán una conversación final tensa y extraña en la que Vimes se permite unas licencias con Vetinari que no tendrán consecuencias por parte de este último.
Una novela que te hace plantearte si Prachett tenía esto planeado desde el principio o es algo que le surge con el tiempo, pero acaba encajándolo perfectamente en la historia de sus personajes.
En definitiva, la novela de Mundodisco más extraña para mí, por esa falta de humor y sarcasmo del autor, pero en la que, como siempre, nos hace una reflexión de lo que puede llegar a ocurrir cuando las personas ostentan el poder y le cogen demasiado cariño.



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