Este libro es esos de los que puedes leer gratuitamente en
Prime y me llamó mucho la atención. Además me viene al pelo para el reto de
Todos los clásicos grandes y pequeños en su categoría de “Clásico con versión
cinematográfica”. En este caso realizada por el gran Alfred Hitchock.
Sinopsis oficial:
Impresión personal:
Iris Carr está con su
grupo de amigos de vacaciones en un pequeño país centroeuropeo (creo que no se llega a
decir en ningún momento qué país es…). Debido a una pequeña discusión decide
quedarse un día más en vez de marcharse con ellos cuando vuelven a Inglaterra.
En el tren de vuelta, en que Iris viaja
sola, conocerá a una institutriz inglesa con la que entablará conversación.
Iris, que ha sufrido una pequeña conmoción antes de coger el tren, acaba
dormida y cuando despierta y pregunta por la señorita Froy, la institutriz, nadie en el tren parece reconocer su
existencia. Comenzará, entonces, una carrera desesperada por parte de Iris
en la que intentará convencer a todo el mundo de que no es ella la que está
equivocada.
¿Os imagináis que agobiante
debe ser para una mujer, que no sabe nada más que su idioma, viajar en un tren
en el que no puede comunicarse con la mayoría de los pasajeros y que no creen
en su palabra? Pues eso es lo que le pasará a la pobre Iris. Ella está
convencida de su relato, pero ante la abrumadora
cantidad de pruebas en su contra llega a tener momentos en que duda de su
cordura… Además debe bregar con su malestar que hace que tenga la cabeza más
espesa de lo normal.
El personaje de Iris Carr está muy bien perfilado. Una joven que disfruta de la vida, egoísta en
el sentido que puede tener la juventud cuando solo ves tu propio interés… de
repente se ve involucrada en una
situación que no llega a comprender ni ella misma. ¿Se llega a plantear por qué
insiste tanto en intentar encontrar a la señorita Froy cuando ella,
generalmente, no es tan desinteresada? Pero el simple hecho de ver que todos
dudan de su cordura le hace insistir en ese punto.
Veremos una gran variedad
de personajes entre los que se encuentra: el típico vicario inglés y su mujer, ambos tan bondadosos; las típicas señoritas solteronas inglesas
que se creen por encima de cualquier otra persona que no sea compatriota suyo; un catedrático de universidad; un joven inglés (que por cierto, será el
único que intente ayudar a Iris) y unos personajes
autóctonos de la región en la que veraneaba Iris: una baronesa, un médico y una enfermera que acompañan a una mujer accidentada al hospital de Trieste…
En fin, un montón de personajes que se reúnen en el angosto espacio de un tren,
donde se chocarán, se importunarán, se molestarán y harán el ambiente más
opresivo y agobiante.
Es una novela que, una vez llegas al culmen de la
situación, te engancha de tal forma
que no la puedes soltar. Empatizas con la pobre Iris y te sientes tan mal y tan
angustiada como ella.
Debo decir que llegué
a descubrir la resolución del enigma. Pero esto es debido a dos factores:
uno, que he leído mucha novela negra y policiaca, y segundo y más importante,
porque es un recurso que utiliza Agatha Christie en una de sus novelas (que por
lo que creo es posterior a esta novela, igual Agatha se inspiró en ella en
algún momento…)




























