Como licenciada en Historia Antigua, bibliotecaria y amante
de la antigüedad, aunque mi pasión sea el Antiguo Egipto, todo lo relacionado
con nuestro pasado me interesa. Así que cuando vi esta obra que, no solo nos
habla de fósiles sino que además nos desvela la vida de dos mujeres
paleontólogas que, como sucede siempre en la Historia, han sido ninguneadas e
invisibilizadas, no podía dejarla pasar.
Sinopsis oficial:
Mezclado realidad y ficción, Chevalier cuenta la historia de la mujer que fue la más grande «cazadora de fósiles» de la historia.
Son las primeras horas de la madrugada de un día cualquiera de comienzos del siglo XIX y dos mujeres andan por las rocas escarpadas de la costa inglesa en busca de unas piedras extrañas que llevan la marca de vidas antiguas. Elizabeth, una dama culta y soltera, y Mary, una chiquilla de humilde condición, comparten una afición peculiar: las dos buscan y coleccionan fósiles. Su labor es discreta, pero llega el día en que Mary por fin encuentra una pieza de grandes dimensiones, que acabará en las vitrinas de un museo de Londres. A este hallazgo le siguen otros igual de sorprendentes que no consiguen sacar a Mary del anonimato y la pobreza, pero sí abrir el debate en la comunidad científica acerca del origen de las especies. Solo muchos años más tarde el talento tendrá su recompensa y el nombre de las dos mujeres entrará por fin en las páginas de la Historia con mayúscula.
Como es habitual en ella, Tracy Chevalier, la famosa autora de La joven de la perla y El maestro de la inocencia, vuelve a entrelazar aquí ficción y realidad para contarnos la historia de Mary Anning y Elizabeth Philpot, dos mujeres que compartieron pasiones, frustraciones y la firme voluntad de abrirse camino en un mundo dominado por la soberbia del hombre.
Impresión personal:
Tracy Chevalier nos trae en esta novela biográfica la vida de Mary
Annig, una mujer de pueblo y de baja clase social, y de Elizabeth Phlipot, una dama solterona
en la época victoriana, que fueron amigas
a pesar de su diferencia de edad y que
contribuyeron con sus conocimientos y sus descubrimientos a comprender
mejor la Historia Natural. Mary Anning descubrió dos especies nuevas: el ictiosario y el plesiosaruio, además
de múltimples amonites, belemmnites y demás fósiles con los que comerciaba para
vivir. La novela mostrará cómo esos grandes científicos acudían a ella para recibir
todos los conocimientos que ella iba adquiriendo con la limpieza y el estudio
de los fósiles y cómo muchos de ellos la
ninguneaban por ser mujer y de bajo extracto social.
Mary Anning fue una mujer
excepcional. Con una gran inteligencia, logró aprender a leer y escribir
acudiendo los domingos a la escuela municipal, con un gran amor por los fósiles, heredado de su padre Richard Annig, y
una capacidad deductiva que le hizo conocer los especímenes encontrados mejor
que los grandes naturalistas de su época.
Conoció a Elizabeth Philpot cuando era una niña y, aunque
se llevaba casi veinte años, consiguieron ser grandes amigas y compartieron esa
pasión por la recogida y el estudio de los fósiles.
Tracy Chevalier nos acerca los primeros años de la vida de
Mary Anning de una forma cercana y accesible. Sentimos el frío de los acantilados en invierno, la dureza de la extracción de los fósiles, con el riesgo que conllevaban los
desprendimientos (de hecho Mary Anning estuvo a punto de morir en uno de esos
derrumbes) y la forma de vida que llevaban en ese apacible pueblecito a orillas del mar. Y lo hace de forma sencilla, cercana, creando un marco incomparable de la vida de estas dos mujeres. Ellas serán
las narradoras y cada tendrá un capítulo diferente para contarnos su vida. Los
capítulos se van alternando, así como sus voces, pero seguirán un hilo conductor.
Es decir no se solapan en el tiempo y retomarán la historia donde lo dejó la
anterior narradora.
Es una novela
deliciosa, que me ha dejado un poso de ternura y melancolía por la vida de
estas mujeres, por la poca fama que consiguieron (menos mal que no han quedado
invisibilizadas del todo) a pesar de sus grandes logros y por la pobreza en la
que siempre vivió Mary (heredando bastantes deudas de su padre) que no
consiguió paliar del todo a pesar de la venta de los fósiles…
En definitiva, una gran novela, una gran historia, una gran
narradora, unas grandes mujeres a
las que ya era hora de que les dieran su puesto en el mundo.






















